VENDIMIA EN CRISIS: pagan $800 el cajón y la uva se pudre en los parrales

“La realidad es que los trabajadores no están yendo a la cosecha porque los patrones quieren pagar 800 pesos el cajón de uva. Así, la fruta termina pudriéndose”, aseguraron a El Agrario voceros del sindicato que representa a los peones rurales, quienes prefirieron no dar sus nombres para no entorpecer la paritaria del sector.

Las fuentes gremiales insistieron en que “por 800 pesos el cajón de uva negra no va nadie a cosechar”. Y remarcaron: “Ni siquiera se puede hablar de salario; esto es explotación laboral”.

Según denunciaron, la cosecha 2026 “estalló en crisis en Mendoza y San Juan”. “Acá no faltan manos, sobran abusos”, afirmaron. De acuerdo con su versión, los bodegueros ofrecen 800 pesos por el cajón de 25 kilos de uva negra y 500 pesos por el de uva blanca, lo que deja a los trabajadores con ingresos diarios de entre 10 y 15 mil pesos, tras jornadas de 14 a 16 horas bajo temperaturas que rondan los 40 grados.

“Eso no es trabajo, es esclavitud moderna”, señalaron. Además, cuestionaron la falta de controles estatales y calificaron las condiciones laborales como “inhumanas”. “La plata no alcanza ni para la comida. Muchos prefieren no ir antes que dejar la salud por monedas”, agregaron.

Mientras tanto, parte de la producción queda sin levantar y la uva se deteriora en los parrales. Desde el sector productor, en cambio, sostienen que no pueden afrontar valores más altos.

El presidente de la Asociación Viñateros de Mendoza, Eduardo Córdoba, aseguró que la vitivinicultura atraviesa “un momento crítico marcado por bajos precios, caída del consumo y una fuerte presión de costos”.

Córdoba explicó que existe una gran incertidumbre en la comercialización. “En la mayoría de los casos no hay precios definidos; te dicen que van a pagar lo que marque el mercado al final”, indicó.

También señaló que la dinámica de la cosecha obliga a entregar la producción sin un valor previamente establecido. “La uva madura, hay que coordinar el transporte y depender del clima. Todo eso apura la entrega y después se define el precio”, explicó.

Según detalló, el problema central es la brecha entre costos y precios. “Nuestra estructura de costos, según datos del INTA, ronda los 360 pesos por kilo. Sin embargo, nos están ofreciendo menos de 240 y, en algunos casos, 160 pesos, incluso menos que el año pasado”, afirmó.

Finalmente, advirtió sobre las consecuencias que podría tener esta situación: “Van a quedar productores en el camino. Algunos no van a poder levantar la cosecha y eso se va a traducir en fincas abandonadas en distintos puntos de Mendoza”.

Fuente: elagrario