Uno de los ejes centrales del discurso del gobernador Rogelio Frigerio fue la decisión de encarar con firmeza la situación de la Caja de Jubilaciones de Entre Ríos. No es un tema sencillo, pero sí ineludible.
Tras más de dos décadas de gestiones del PJ, la Caja presentaba un déficit anual cercano al 40 %. De no haberse aplicado medidas de orden y control, hoy ese rojo superaría el 50 %, comprometiendo seriamente la sustentabilidad del sistema y el pago futuro del 82% móvil.
En la primera etapa de gestión se trabajó para corregir desajustes, revisar procesos y ordenar las cuentas. Ese esfuerzo permitió reducir significativamente el déficit proyectado. Sin embargo, el problema estructural persiste y requiere un debate profundo y responsable.
Durante años, la discusión previsional fue postergada por conveniencia política. Evitar reformas para no asumir costos coyunturales derivó en un desbalance que hoy exige madurez institucional para ser abordado.
Hablar de reforma no implica recortar derechos, sino garantizar que puedan sostenerse en el tiempo. La verdadera discusión no es si queremos el 82% móvil, sino cómo lo aseguramos sin comprometer las finanzas provinciales ni trasladar el peso a las próximas generaciones.
El gobernador convocó al diálogo con la oposición y los representantes de los trabajadores para construir consensos. Pero también dejó en claro que no se puede ignorar la realidad estructural.
La provincia logró equilibrio fiscal en un contexto complejo, cumplió compromisos de deuda heredada y recuperó previsibilidad. Ese orden no puede ponerse en riesgo por evitar debates necesarios.
La sostenibilidad previsional es una responsabilidad técnica y moral. Actuar hoy es la única forma de evitar soluciones más drásticas mañana.
El objetivo es claro: garantizar el 82% móvil, preservar la Caja y mantener el equilibrio financiero de Entre Ríos. Para eso hacen falta consensos, pero también decisión política.
Por Rubén Dal Molín – Senador Provincial



