Luego de su aprobación en la Cámara de Diputados, el proyecto de reforma laboral regresa al Senado y los sindicatos ya anticipan medidas de fuerza para influir en la previa del debate. El Gobierno aspira a completar esta semana el trámite legislativo de la iniciativa, que volvió a la Cámara alta tras las modificaciones introducidas antes de su votación en Diputados.
En ese marco, distintas centrales obreras comenzaron a organizar protestas y un nuevo paro con movilización al Congreso. La última huelga convocada por la CGT tuvo un alto acatamiento en todo el país, aunque la conducción decidió no marchar al Parlamento. En contraste, las dos CTA sí se movilizaron y denunciaron un amplio despliegue de fuerzas de seguridad en las inmediaciones del Palacio Legislativo.
Desde el Frente de Sindicatos Unidos adelantaron que impulsarán un paro de 36 horas durante el tratamiento del proyecto en el Senado, previsto para el tramo final del período de sesiones extraordinarias. Referentes gremiales señalaron que la medida forma parte de un plan de lucha más amplio contra la política económica del Ejecutivo.
La CGT, por su parte, aún no definió si se sumará a la nueva convocatoria, aunque resaltó el alcance de la huelga anterior. En el oficialismo confían en obtener la sanción definitiva antes del inicio de las sesiones ordinarias, en un clima de creciente tensión entre el Gobierno y el movimiento sindical.
El debate en la Cámara alta será determinante para el destino de la reforma, mientras los gremios buscan hacer sentir su presión en las calles y el oficialismo trabaja para reunir los votos necesarios.



