Cada vez más argentinos comenzaron en los últimos meses a financiar gastos cotidianos con tarjetas de crédito y billeteras digitales. Esta tendencia ya se refleja en un aumento de la morosidad y en fuertes subas de las tasas de interés.
Un ejemplo concreto: si se compra un combo de hamburguesa en McDonald’s y se paga en 12 cuotas a través de Mercado Pago, el monto final puede superar ampliamente el doble del valor original.
Según los últimos datos del Banco Central de la República Argentina, en diciembre el crédito al consumo cortó una racha de cuatro meses en baja. En el último tramo de 2025, los préstamos personales crecieron 1,4% en términos reales sin estacionalidad y las financiaciones con tarjeta avanzaron 0,8%. En la comparación interanual, los préstamos personales acumulan una suba real del 35,9%.
En paralelo, la morosidad en tarjetas de crédito trepó al 8,9% en diciembre, frente al 8,4% de noviembre y muy por encima del 1,7% registrado en el mismo mes del año anterior.
Ante este escenario, bancos y billeteras digitales ajustaron con fuerza las tasas para cubrir el mayor riesgo. Hoy se ofrecen créditos personales con tasas nominales anuales que van del 90% al 900%. Si se suma el costo financiero total, con impuestos y gastos administrativos, el porcentaje puede ubicarse entre 300% y 400% anual en bancos líderes, y alcanzar hasta 1.500% en entidades más pequeñas y financieras.
Se trata de un costo extremadamente alto, superior al 8% mensual, en un contexto donde los plazos fijos tradicionales pagan alrededor de 25% de TNA y la inflación mensual reciente ronda el 3%.
El crédito se convierte así en un termómetro de una economía fría, con un crecimiento preocupante en el número de deudores y un endurecimiento de las condiciones para financiarse.



