Sindicatos y organizaciones sociales se movilizaron este miércoles desde la Plaza de Mayo en rechazo al proyecto de reforma laboral impulsado por el oficialismo. Durante la jornada se registraron incidentes, incluidos episodios en los que algunos manifestantes arrojaron bombas molotov. Como saldo, seis efectivos de la Policía Federal y de Gendarmería resultaron heridos y al menos 13 personas fueron detenidas.

La Confederación General del Trabajo (CGT) encabezó la protesta, que coincidió con el inicio del debate de la iniciativa en el Senado. Desde días previos, distintos gremios habían confirmado su adhesión a la medida y anunciado acciones de fuerza en respaldo a la convocatoria, cuyo punto central fue la Plaza de los Dos Congresos.
La concentración fue convocada para las 14:30, aunque desde el mediodía comenzaron a reunirse columnas en avenidas céntricas como Rivadavia, Callao y Entre Ríos. En paralelo, sindicatos nucleados en la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT) dispusieron un cese de actividades desde las 13, lo que afectó servicios vinculados al transporte aéreo, marítimo, portuario y subterráneo. También se sumaron organizaciones sociales y agrupaciones políticas con paros y concentraciones previas.

Ante la movilización, el Ministerio de Seguridad de la Nación implementó un amplio operativo y activó el protocolo antipiquetes, con el objetivo de resguardar el edificio del Congreso. Se restringieron accesos a la Cámara de Diputados y se dispusieron cortes totales y parciales en distintos puntos del centro porteño.
Pasadas las 15, las columnas avanzaron hacia el Congreso por Avenida de Mayo y 9 de Julio. Fue en ese contexto que comenzaron los momentos de mayor tensión en las inmediaciones del Palacio Legislativo.
Según se informó, un grupo de manifestantes se aproximó al vallado ubicado sobre la calle Entre Ríos, donde se encontraba el cordón policial. Algunos portaban placas de madera utilizadas como escudos frente a los camiones hidrantes y las balas de goma. En ese sector se registraron lanzamientos de piedras y artefactos incendiarios.

De acuerdo a los reportes, uno de los manifestantes arrojó al menos dos bombas molotov hacia el interior del vallado, una de las cuales generó un foco de incendio entre los efectivos. Posteriormente, se difundieron imágenes televisivas en las que se observaba a una persona con una bolsa que contenía más artefactos de fabricación casera.
La ministra de Seguridad, Monteoliva, sostuvo que “las manifestaciones deben desarrollarse de manera pacífica” y advirtió que ante hechos de violencia “las fuerzas van a intervenir”. Además, afirmó que los responsables estaban identificados y que “pagarán las consecuencias”.

Por su parte, el ministro del Interior, Diego Santilli, calificó a los involucrados en los disturbios como “delincuentes organizados” y remarcó que no representan a los trabajadores.
Tras los incidentes con fuego, efectivos de la Policía Federal avanzaron con motos y camiones hidrantes sobre la Plaza de los Dos Congresos para dispersar a los grupos más conflictivos, mientras parte de los manifestantes se desplazó hacia calles laterales.



