Luz más cara en Entre Ríos: menos subsidios, nuevos cargos y un impacto que se extiende hasta 2044

El nuevo cuadro tarifario eléctrico correspondiente a abril ya se encuentra en vigencia en la provincia de Entre Ríos y, aunque no presenta incrementos directos visibles en todos sus componentes, en la práctica vuelve a traducirse en un aumento en el costo final que afrontan los usuarios.

Según lo establecido en la Resolución EPRE N° 56/26, se mantiene sin modificaciones el Valor Agregado de Distribución (VAD), es decir, el componente provincial de la tarifa. No obstante, este congelamiento resulta insuficiente para contener el impacto en la factura, que se incrementa por otros factores determinantes.

Uno de los cambios centrales radica en la reducción de los subsidios nacionales y en la disminución del consumo alcanzado por esos beneficios, lo que genera un aumento indirecto en el monto a pagar, incluso en hogares que no han incrementado su demanda eléctrica.

En este sentido, el límite de consumo subsidiado se reduce a 150 kWh mensuales. Esto implica que una porción significativa del consumo habitual de los hogares comienza a abonarse a tarifa plena, elevando considerablemente el costo final. Muchas familias que antes contaban con cobertura parcial de subsidios ahora quedan expuestas a valores más altos por el mismo nivel de consumo.

Si bien se mantiene un subsidio provincial del 6% sobre el VAD para usuarios de menores ingresos (categoría N2), con un tope de hasta 300 kWh mensuales, este alivio resulta limitado frente al recorte de los aportes nacionales y la reconfiguración del esquema tarifario.

A este escenario se suma la incorporación de un nuevo cargo en la factura, destinado a financiar la construcción de la Estación Transformadora 500/132 kV Gran Paraná. Este canon será trasladado a los usuarios durante 221 meses, lo que extiende su impacto hasta el año 2044, consolidando una carga sostenida en el tiempo.

En términos concretos, el cuadro tarifario refleja un cargo fijo residencial cercano a los 2.600 pesos mensuales, mientras que el valor del kWh se incrementa de manera significativa al superar el límite subsidiado, pudiendo alcanzar valores superiores a los 280 pesos por kWh en los consumos excedentes.

En la práctica, el mayor impacto se produce cuando los usuarios superan el umbral subsidiado, una situación frecuente en hogares tipo, especialmente en períodos de mayor demanda energética.

Lejos de tratarse de un aumento abrupto, el nuevo esquema reafirma una tendencia sostenida: reducción progresiva de subsidios, incorporación de nuevos cargos y traslado paulatino de los costos del sistema hacia los usuarios.

En ciudades como Concordia, donde el poder adquisitivo ya se encuentra afectado, estas medidas profundizan la presión sobre la economía doméstica.

Más allá de los aspectos técnicos del cuadro tarifario, el resultado es claro: el costo de la energía eléctrica continúa en alza en un contexto económico que aún no muestra señales firmes de recuperación.Resolución EPRE N° 56/26