La Justicia abrió el concurso de acreedores de Bodega Norton y fijó plazos para negociar una deuda superior a $64.000 millones

A poco más de un mes de que se hiciera pública su delicada situación financiera, la Justicia de Mendoza abrió oficialmente el concurso preventivo de acreedores de Bodega Norton y estableció el cronograma que marcará el proceso de reestructuración.

La empresa, una de las mayores productoras de vino del país y con sede en Luján de Cuyo, deberá negociar una deuda que supera los $64.000 millones con más de 500 proveedores, entidades financieras, organismos fiscales y empleados. El proceso quedó en manos del Primer Juzgado de Procesos Concursales, que designó un síndico para determinar el estado real de la firma y supervisar el avance del expediente.

La fecha límite de exclusividad para presentar una propuesta de pago a los acreedores fue fijada para el 14 de abril de 2027. Hasta entonces, los damnificados deberán verificar sus créditos ante la sindicatura.

La resolución judicial también impuso restricciones: los directores con domicilio en Argentina no podrán salir del país por más de 40 días y la empresa quedó inhabilitada para disponer de bienes. Además, se suspendieron los juicios patrimoniales en su contra.

Según el detalle presentado en el expediente, el mayor peso de la deuda corresponde a créditos bancarios por más de $31.480 millones y descubiertos por más de $7.188 millones, además de cheques diferidos por más de $800 millones. También se registran deudas por sueldos y cargas sociales por $2.117 millones, compromisos fiscales por $603 millones y obligaciones con proveedores locales por más de $9.003 millones. A proveedores del exterior se les adeudan otros $3.613 millones.

Desde la compañía atribuyeron la crisis a la caída del consumo, la inflación y el complejo escenario del mercado interno y externo. Sin embargo, en el trasfondo también aparecen disputas internas dentro de la familia heredera de Gernot Langes-Swarovski, quien había adquirido la bodega en 1989.

Tras su fallecimiento en 2021, la conducción de la empresa quedó bajo la órbita de la fundación familiar, donde se profundizaron diferencias entre los herederos. Esos conflictos derivaron en cambios en la conducción y, según consta en los expedientes judiciales, en una creciente acumulación de pasivos que finalmente desembocó en el actual proceso concursal.

Con una nueva vendimia próxima a comenzar, el futuro de la histórica bodega centenaria quedará ahora bajo supervisión judicial mientras se intenta alcanzar un acuerdo que garantice la continuidad de la empresa y las fuentes de trabajo.