El Frigorífico General Pico SA, uno de los establecimientos más emblemáticos de la industria cárnica argentina, atraviesa una profunda crisis financiera que derivó en la paralización de sus actividades y la suspensión de unos 500 empleados. La empresa, ubicada en las localidades pampeanas de General Pico y Trenel, pertenece a la familia Lowenstein, de origen entrerriano y con amplia trayectoria en el sector.
Fuentes cercanas a la firma señalaron que, si bien la producción se encuentra detenida y el personal fue licenciado, no se trataría de un cierre definitivo, sino de una situación crítica en medio de negociaciones. Actualmente, solo se mantiene una guardia mínima para tareas de mantenimiento.
Según informes financieros, la compañía acumula una deuda superior a los 34 mil millones de pesos entre compromisos bancarios, cheques rechazados y pagarés, además de importantes atrasos en aportes previsionales y de obra social. Esta falta de liquidez habría provocado el freno total de la actividad, pese a que durante 2025 el frigorífico alcanzó una faena cercana a las 100 mil cabezas.
La situación genera gran preocupación entre los trabajadores y el sector productivo, ya que también se registraron deudas con productores ganaderos y el retiro de equipos destinados a faena kosher, clave para la exportación.
El caso pone en evidencia el complejo momento que atraviesa parte de la industria frigorífica, con fuerte impacto social y laboral en la región.


