Consumo golpeado por la inflación: cada vez más argentinos eligen segundas marcas y recortan gastos

La percepción de subas de precios volvió a crecer en el arranque de 2026 y el impacto ya se siente en los hogares. El 65% de los argentinos considera que los precios aumentaron mucho o bastante en el último mes y siete de cada diez familias tuvieron que recortar gastos esenciales para poder llegar a fin de mes.

Frente a este escenario, seis de cada diez personas cambiaron a marcas más económicas y el 70% reconoce que financia gastos cotidianos con mayor frecuencia. La prioridad dejó de ser la marca: ahora el precio manda. Para el 39% es el principal factor al momento de decidir una compra, mientras que otros priorizan promociones y cuotas.

El ajuste no implica que el consumo desaparezca, sino que se volvió más selectivo. La mayoría redujo gastos en al menos un rubro y cada consumidor aplica varias estrategias para estirar el dinero: buscar ofertas, comprar menos cantidad, cambiar de marca o directamente reemplazar productos por otros más baratos.

También cambió la forma de pagar. Las transferencias digitales se consolidaron como el medio más utilizado y el comercio online sigue creciendo, incluso con más compras en el exterior en busca de mejores precios.

En supermercados se observa una fuerte diferencia: mientras las ventas físicas cayeron, el canal digital avanzó con más fuerza. Las aplicaciones de entrega rápida ganan terreno, especialmente para compras urgentes.

La lealtad a las primeras marcas también retrocede. Cada vez más consumidores optan por segundas o terceras opciones y solo reservan las marcas líderes para ocasiones especiales.

Con salarios ajustados y alta percepción de inflación, el consumo dejó de ser automático: hoy cada compra se analiza en detalle y responde a una lógica defensiva donde el precio, la necesidad y la forma de pago definen la decisión.