Cierre de una etapa marcada por el trabajo y la vocación

Quiero agradecer de todo corazón a mis superiores, a los que hoy están y a los que ya no. Para mí fue un verdadero honor haber sido jefe de la Comisaría Octava de Concordia, una de las dependencias más exigentes y activas de la provincia.
Fue una experiencia hermosa e inolvidable. Gracias por haber confiado en mí.

Durante 951 días al frente de la Cría. 8va, junto a una tropa comprometida y profesional, logramos resultados concretos:
428 aprehensiones, 398 secuestros, 29 motos con pedido de captura y 23 armas de fuego retiradas de circulación. Desarticulamos 17 puntos de venta de drogas, erradicamos las carreras clandestinas de caballos, clausuramos tres bares clandestinos y neutralizamos a la mayoría de los delincuentes que cometían robos armados en la vía pública. El robo calificado se redujo a cifras mínimas.
Además, se realizaron 423 allanamientos y se retuvieron 618 motos selectivas en el marco de la Ley de Tránsito, trabajando firmemente para erradicar el accionar del motochorro.

También avanzamos en mejorar las condiciones de trabajo y bienestar del personal: finalizamos la habitación de suboficiales con aire acondicionado, construimos un nuevo baño, creamos la habitación para oficiales con aire acondicionado, instalamos aire en la oficina de expedientes, reparamos completamente el techo, ampliamos la instalación eléctrica, incorporamos internet y telefonía fija, realizamos el alambrado perimetral y colocamos ventiladores de techo en el comedor y el despacho.

Gracias a mi tropa. Nada de esto hubiera sido posible sin su esfuerzo, compromiso y vocación.

Porque tener gente a cargo no te convierte en líder de tropas armadas, solo te hace responsable de ellas. El liderazgo no es un privilegio de estatus, es un servicio. Y si tus soldados te tienen miedo, no sos un líder: sos una amenaza para la salud de tu propia tropa.Comisario Carlos Franco