Hoy nos reunimos en el Hogar de Ancianos Juana Sarriegui de Isthilart, dirigido por Andrea Chirino, para celebrar algo más que una fiesta. Celebramos la memoria, la alegría compartida y la posibilidad de volver a jugar, a crear y a encontrarnos.

En los últimos encuentros de nuestro espacio terapéutico nos propusimos viajar en el tiempo a través del carnaval. Hablamos de sus orígenes y de la figura del dios Momo, símbolo de la risa, la burla y la libertad que representa esta celebración.
También recordamos las distintas maneras de festejarlo en Argentina y en otros países de Latinoamérica, donde el carnaval se vive con música, colores, disfraces y una gran participación popular.

Pero, sobre todo, viajamos a nuestra propia historia. Aparecieron recuerdos de los carnavales de nuestra ciudad: los desfiles, las comparsas, los cabezones, el Rey Momo y el “muerto vivo”. Volvieron a la memoria las calles llenas de gente, como Tavella y Entre Ríos, donde la alegría recorría la ciudad entre vecinos, música y papel picado.
Inspirados por esos recuerdos y por el espíritu del carnaval, en nuestros encuentros nos pusimos manos a la obra. Creamos máscaras, imaginamos personajes y dejamos que cada uno pudiera expresar algo propio.

Así nació este encuentro que decidimos llamar “Carnaval del Alma”. Porque el carnaval no solo está en la calle o en los disfraces. También vive en lo que cada uno lleva dentro: en la memoria, en las ganas de compartir y en la risa que aparece cuando nos animamos a jugar otra vez.

Hoy los invitamos a disfrutar de este pequeño desfile que hemos preparado con mucho cariño. Cada máscara, cada traje y cada paso que verán forman parte de este trabajo colectivo, hecho con recuerdos, creatividad y, sobre todo, con alma.
Bienvenidos entonces a nuestro Carnaval del Alma.



