El Ente Interprovincial realiza relevamientos batimétricos y estudios hidráulicos para conocer la evolución del lecho del río y planificar tareas de conservación preventiva en una de las obras de ingeniería más importantes de la región.
El Túnel Subfluvial “Raúl Uranga – Carlos Sylvestre Begnis” mantiene un programa permanente de monitoreo del río Paraná con el objetivo de conocer la evolución del cauce y detectar posibles modificaciones que puedan incidir sobre la infraestructura que conecta Santa Fe y Entre Ríos.
Los trabajos están a cargo del Departamento de Recursos Hídricos del Ente Interprovincial e incluyen controles sobre el lecho, el caudal y la dinámica de las corrientes. La información obtenida permite anticipar cambios y planificar con tiempo las tareas necesarias para preservar el viaducto.
Entre las principales tareas se encuentran los relevamientos batimétricos, que permiten elaborar un mapa del fondo móvil del río, y las mediciones de velocidad de la corriente en distintos puntos previamente establecidos. Estos estudios ayudan a detectar modificaciones en el relieve del lecho, seguir el desplazamiento de los sedimentos y evaluar su posible impacto sobre la infraestructura.
Cómo monitorean el río Paraná
Uno de los puntos de seguimiento son los denominados valles de dunas, formaciones que se producen en el fondo del río y que se desplazan de acuerdo con la dinámica natural del Paraná.
Para proteger la estructura frente a los procesos de erosión asociados a estos movimientos, el Ente construyó en 1993 y 1998 mantas de protección de hormigón. Estas estructuras contribuyen a contener la erosión y a mantener la cobertura de arena sobre el sistema de entubado.
Los relevamientos se realizan cada 20 días como parte de un cronograma permanente. Sin embargo, ante variaciones importantes en los principales afluentes del Paraná —como el río Paraguay, el Alto Paraná o el río Iguazú—, o frente a cambios significativos en los registros, la frecuencia de los controles puede incrementarse.
De esta manera, los especialistas cuentan con información actualizada sobre el comportamiento del sistema hídrico y pueden detectar con mayor rapidez cualquier modificación que requiera atención.
Un monitoreo con tecnología de precisión
Las campañas abarcan habitualmente unos 500 metros aguas arriba y 100 metros aguas abajo del cruce interprovincial. En ese sector se realizan perfiles transversales cada 100 metros y perfiles longitudinales en las áreas donde existe mayor transporte de sedimentos.
Además, al menos dos veces al año se llevan adelante estudios de mayor alcance, que amplían el área de análisis hasta unos 1.500 metros aguas arriba del túnel.
A estos relevamientos se suman estudios hidráulicos destinados a determinar el caudal y la velocidad de la corriente. Desde 2018, estas mediciones se realizan mediante equipos de perfil acústico Doppler (ADCP), que utilizan ondas sonoras para establecer la velocidad del agua a diferentes profundidades y conocer cómo se distribuye el flujo dentro del cauce.
Para desarrollar estas tareas, el Ente cuenta con embarcaciones especialmente equipadas. Una de las utilizadas habitualmente es un tracker de 8,30 metros de largo por 2,40 metros de ancho, que dispone de sistemas GPS integrados a los instrumentos de medición.
Esto permite georreferenciar con precisión cada uno de los datos obtenidos durante las campañas y elaborar registros que facilitan el seguimiento de la evolución del río.
La combinación de los estudios batimétricos, hidráulicos y las mediciones realizadas con tecnología de precisión permite mantener un seguimiento permanente del río Paraná y detectar posibles modificaciones en su comportamiento.
El objetivo es contar con información técnica que permita anticiparse a los cambios naturales del cauce y preservar una infraestructura estratégica para la conexión entre Santa Fe y Entre Ríos.




