La tradicional marca de galletitas dejará de fabricar en su histórica planta de Albardón, en San Juan, y pasará a un esquema de producción tercerizada. La decisión responde a la necesidad de reducir costos en un contexto de caída del consumo y dificultades para acceder al crédito.
Aunque la planta continuará en funcionamiento bajo otra gestión y mantendrá a sus trabajadores, ya no producirá para la marca. La firma apuesta ahora a un sistema “a façón”, una modalidad habitual en la industria para mantener la actividad sin afrontar los costos de producción directa.



