La histórica cadena de electrodomésticos Garbarino fue declarada en quiebra por el Juzgado Nacional en lo Comercial N°7, luego de que fracasara el proceso de salvataje que buscaba evitar su liquidación. La empresa, que durante décadas fue una de las más fuertes del comercio minorista argentino, hoy solo mantenía tres sucursales activas en el país.
La resolución judicial ordena verificar y eventualmente clausurar los últimos locales vinculados a la firma, ubicados en la avenida Cabildo en el barrio porteño de Belgrano, en la calle Uruguay del centro de Buenos Aires y un outlet en Almagro. Además, la sindicatura quedó habilitada para realizar inventarios, asegurar bienes y, si es necesario, solicitar el uso de la fuerza pública para cumplir con esas tareas.
También se abrió el proceso de verificación de créditos para que bancos, proveedores, exempleados y otros acreedores presenten sus reclamos. El plazo para iniciar ese trámite vence el 24 de junio de 2026.
Fundada en 1951, Garbarino llegó a concentrar cerca del 30% del mercado de electrodomésticos en Argentina, con más de 300 sucursales y más de 5.000 empleados en su momento de mayor expansión. Sin embargo, los problemas financieros, la caída del consumo y las dificultades para acceder a financiamiento deterioraron su situación en los últimos años.
La empresa había sido vendida en 2020 al empresario Carlos Rosales, quien prometió un plan de rescate que finalmente no logró revertir la crisis. En los últimos tiempos, la compañía contaba con menos de 20 empleados y ventas mínimas, sin capacidad para sostener su operación.
Con la quiebra ya decretada, ahora comenzará el proceso de liquidación judicial para identificar y vender los activos que queden, con el objetivo de intentar pagar a los acreedores. De esta manera, una de las marcas más emblemáticas del retail argentino queda oficialmente fuera del mapa empresarial.



