El gendarme argentino Nahuel Gallo regresó al país luego de permanecer 448 días privado de su libertad en Venezuela, acusado de espionaje por el régimen de Nicolás Maduro sin que se presentaran pruebas en su contra.
Gallo aterrizó esta madrugada en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza, donde fue recibido por su pareja, María Alexandra Gómez; su hijo Víctor, a quien pudo abrazar tras casi un año y medio sin contacto; y su madre, Griselda Heredia. También estuvieron presentes funcionarios nacionales, entre ellos la senadora Patricia Bullrich, el canciller Pablo Quirno, la ministra de Seguridad Alejandra Monteoliva y el gobernador de Catamarca, Raúl Jalil.
El gendarme había sido detenido el 8 de diciembre de 2024 al ingresar a Venezuela desde Colombia por el Puente Internacional Francisco de Paula Santander. Según el régimen venezolano, encabezado por Maduro y su número dos, Diosdado Cabello, el argentino cumplía una supuesta “misión”, acusación que fue rechazada por la familia y por la Gendarmería Nacional Argentina, que aclaró que se encontraba de licencia y viajaba para visitar a su pareja e hijo.

Durante su detención permaneció incomunicado en el penal de El Rodeo 1, en medio de denuncias por aislamiento y presiones psicológicas. El Gobierno argentino había reclamado en reiteradas oportunidades su liberación ante organismos internacionales como la OEA, la ONU y la Corte Penal Internacional.
Tras confirmarse su liberación el domingo por la noche, Gallo llegó al país en un operativo especial y fue recibido con honores por la fuerza. Su regreso puso fin a casi 15 meses de incertidumbre y angustia para su familia.



