El licenciado Héctor Olivera, especialista en seguridad y políticas públicas, sostiene que una de las estrategias más efectivas para combatir el crimen organizado es atacar directamente su estructura económica.
Según el experto, no alcanza con perseguir a los responsables de los delitos si no se avanza sobre el sistema financiero que sostiene a estas organizaciones. Bloquear bienes, congelar cuentas y desarticular los mecanismos de financiamiento resulta clave para reducir su poder y capacidad de operación.
Uno de los principales desafíos es el lavado de activos, un delito que permite a las bandas criminales legitimar ganancias ilícitas y reinvertirlas en nuevas actividades delictivas. Para enfrentarlo, Olivera remarca la necesidad de fortalecer los controles y detectar de manera temprana los flujos de dinero ilegal.
Entre las medidas prioritarias se destacan el embargo de bienes muebles e inmuebles vinculados a maniobras ilícitas, la intervención sobre sistemas financieros paralelos utilizados para ocultar recursos y la cooperación internacional para evitar que el dinero del delito se traslade a otros países.
El objetivo central de estas acciones es asfixiar el circuito económico del crimen organizado, provocar el colapso de su estructura financiera y limitar su capacidad de expansión. Atacar el dinero es, en definitiva, una herramienta clave para debilitar a las organizaciones criminales y avanzar hacia una mayor seguridad para la sociedad.
Licenciado Héctor Olivera


